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jueves, abril 25, 2019

Le Cinque Terre, La Spezia, Italia

CINQUE TERRE

Cinque terre es una línea de pueblitos pesqueros centenarios a orillas del mar de Liguria. Sus pueblos se caracterizan por lo colorido de sus casas construidas en terrazas que parecen que van a caer al mar en cualquier momento. 

Los cinco pueblos que conforman esta zona (también conocida como Parque Nacional de Cinque Terre) son Monterrosso al Mare, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore. De los cinco, cuatro están a orillas del mar y Corniglia está en la montaña en medio de viñedos. Yo visité los pueblos costeros además de otros dos pueblos que se encuentran al principio y al final de esta zona.

Tomé como base el pueblo de Levanto, que no forma parte de le cinque terre, pero que está muy cerca y con un buen servicio de trenes que la comunica con el resto de las poblaciones. 

Debido a que son pueblos costeros construidos en laderas, la mejor opción desde mi punto de vista es verlos desde el mar. Así que tomé un barco desde Levanto (sale uno cada mañana -dos en temporada alta-) hasta Porto Venere. La otra opción para tomar este barco es desde Monterosso al Mare, desde donde la frecuencia es mayor. El costo es de 35 euros, con la opción de viajar todo el día y bajarse y subirse en cualquiera de las paradas que hace. Yo hice el viaje completo hasta Porto Venere.

Intentaré hacer una breve descripción de los lugares visitados:

Porto Venere

Golfo dei Poeti en Porto Venere
En la costa de Liguria, al noroeste de Italia, Porto Venere es conocida como el Parque Natural Regional de Porto Venere, que comprende no solamente la ciudad, sino un pequeño archipiélago que se encuentra frente a ella. 

Una vez fuera del barco, iniciamos una caminata por la ciudad. Su zona costera está llena de bares y restaurantes, sin faltar las tiendas de Gelato italiano. Al adentrarnos en sus callejones, encontramos un sinnúmero de tiendas de souvenirs,  de productos de la zona como el pesto o el aceite de oliva y también de comida "to go" como unos conos de papel llenos de calamares fritos, muy populares entre quienes disfrutan de los mariscos.

Porto Venere posee un centro histórico de increíble belleza y de empinadas calles, así que para conocerlo siempre irás cuesta arriba o cuesta abajo, pero vale realmente la pena el esfuerzo de esas caminatas.

Porto Venere posee una fortaleza: la fortaleza de Doria construida en el siglo X y extendida a lo largo de los siglos. El punto más bello y representativo de esta muralla, es la Iglesia de San Pietro, símbolo de la ciudad, construida en  mármol policromado en el siglo X con arcos abovedados ojivales y que parece recibir a los visitantes cuando se acercan al puerto, pues está construida en la parte alta de un acantilado.

Porto Venere es un sitio para caminar y descubrir. Subir las gradas que conectan un callejón con el siguiente, ver los magníficos jardines que mantienen sus habitantes y admirar sus rincones, el color de las aguas que lo rodean y disfrutar de las vistas que se encuentra uno en el camino.







Riomaggiore

Como tenía el boleto de barco para todo el día, lo tomé de nuevo para ver por última vez el Porto Venere desde el agua y dirigirme a Riomaggiore.

Riomaggiore es el primero o el último pueblo de le cinque terre, dependiendo de donde se inicie la visita. el barco. al irnos acercando se puede apreciar la belleza y el colorido de sus casas. Riomaggiore está dividida en dos partes. La parte "alta" es la aldea de los campesinos y la parte "baja" es la aldea de los pescadores, dominada por un puerto diminuto. El límite imaginario entre ambas es el túnel que une a la ciudad con la estación del tren. Es la más grande de las cinque terre. Para quienes disfrutan de las caminatas, aquí está la oficina principal del parque nacional, donde se puede encontrar información sobre cómo hacer el recorrido de unos 14 kilómetros que une a los cinco poblados. Se recomienda calzado adecuado (hay una multa de dos mil euros para quien deban socorrer y esté haciendo el recorrido con otro tipo de calzado como sandalias) y estar en buena forma, pues gran parte del recorrido es cuesta arriba.

Riomaggiore es un pueblo colorido, lleno de vida y de rincones muy bonitos. También es un sitio muy concurrido, especialmente durante días festivos, como fue mi caso, lo que hace que al caminar por sus calles nos encontremos una gran cantidad de gente. Aunque las paredes de muchos de sus edificios parecen necesitar una mano de pintura, yo creo que se dejan así a propósito, para vender ese aire rústico y antiguo que se respira en este pueblo.




Manarola

Desde Riomaggiore caminamos por el túnel que nos llevó a la estación del tren y de ahí tomamos el tren hacia Manarola (se tarda más esperando el tren que lo que dura el viaje, pero bueno, era un asunto de conveniencia). Hay una ruta que une a Riomaggiore con Manarola: la "ruta del amor" pero actualmente está cerrada debido a deslizamientos.

Por cierto, el tren que une los pueblos de cinque terre cuesta 4 euros por trayecto, ya sea desde el primero hasta el último de los pueblos (unos 14 kms) o de un pueblo a otro, como en este caso (1 km).

 

Famosa por sus viñedos y su vino dulce Sciacchetra, Manarola se cree que es la más antigua de las cinco tierras debido a las reliquias medievales que se han encontrado. También es famosa por su gigantesco pesebre, que muestran de diciembre a enero.

Posiblemente por lo estrecho de su puerto, es común encontrar botes aparcados en la ciudad, lo que produce una estampa bastante curiosa.
En varios blogs se recomienda visitar el restaurante Nessun Dorma, que está en una colina al frente de Manarola para ver desde ahí el atardecer. Aunque sabíamos que el atardecer no iba a estar espectacular porque el día se había empezado a nublar, decidimos hacer la fila de más de 20 minutos para esperar sitio en el restaurante y ver desde ahí el anochecer. Se come bien y tienen una terraza con una vista espectacular. El único problema es que el tiempo se pasa sin que uno se de cuenta y luego hay que correr a la estación para no perder el último tren de regreso!

Manarola es el segundo pueblo más pequeño de cinque terre, pero sus paisajes valen la pena la visita y todas las gradas que hay que subir.
Manarola de noche
La lógica decía que al día siguiente deberíamos visitar Corniglia, pero desde la estación hasta el pueblo hay que subir unos 400 escalones, así que decidimos no visitar ese pueblo.


Vernazza

Vernazza es un pequeño pueblito de las cinque terre. Tiene una pequeña cala que funciona a la vez como puerto. Recordemos que cuatro de los cinco pueblos de cinque terre son aldeas de pescadores, por lo que abundan los botes.

Una vez bajarse del tren, nos encontramos las típicas casas de entre tres y cuatro pisos, muy coloridas, que con el paso del tiempo han ido perdiendo parte de su color, pero no de su encanto.


Posiblemente por la fecha en que la visité (domingo de resurrección) y por lo angosto de sus calles, se me antojó un pueblo saturado de gente. Pero una vez que uno se mete a sus callejones angostos, llenos de gradas, la multitud se hace menos latente.

Casi que a cualquier hora es normal ver a los turistas comiendo calamares fritos desde unos conos de papel; una comida muy popular en toda esta zona costera.





A la orilla del mar destaca la Iglesia de Santa Margarita de Antioquia, del siglo XIII, considerada una de las joyas del gótico ligure. Fue construida sobre las rocas de la bahía y está compuesta de dos partes diferentes, la más antigua hacia el lado de la plaza. Durante la ampliación que sufrió en los siglos XVI y XVII su fachada medieval original fue destruida.




A Vernazza se puede llegar tanto en tren como en barco, así como caminando por los senderos del Parque Nacional.


Monterosso al Mare



Monterosso es el último (o primero) de los pueblos de cinque terre según de donde se empiece el recorrido. A mí particularmente me gustó poco, pues a diferencia de los otros pueblos, su arquitectura me pareció más moderna, aunque quedan algunos edificios antiguos.

Es un pueblo que se puede utilizar como base para hacer el recorrido de las cinque terre, porque tiene muchos hoteles y restaurantes. También cuenta con una playa de piedra, a la que le ponen arena para hacerla más atractiva. Aún así, es bastante visitada por los turistas.




Frente al mar, casi escondida, se encuentra la Chiesa di Sant Andrea. Una pequeña pero bonita iglesia del siglo XVIII, construida por una familia noble como capilla familiar. Después de un tiempo quedó abandonada al punto de que la "desconsagraron" y la transformaron en una bodega para botes, que estuvo a punto de ser demolida. A principios de los años 60 un donador privado la compró y luego de restaurarla se la donó a la diócesis de Monterosso con la condición de que se celebrara misa al menos una vez cada domingo.


A Italia se le conoce mucho por su cocina y Monterosso no es la excepción. Aquí, como pueblo pesquero, los mariscos están a la orden del día y se recomienda probar sus anchoas:



La recompensa por subir las montañas es la vista espectacular que hay desde arriba. Si uno se decide a seguir el sendero del parque nacional, podrá llevarse muy agradables sorpresas.





Levanto

Ubicada a 80 km al este de Génova, Levanto se me antoja el punto base ideal para explorar la zona de cinque terre. Desde Levanto se puede tomar el tren que recorre todos los pueblitos y también se puede tomar (una vez al día o dos en temprada alta) el barco que recorre la costa desde Levanto hasta Porto Venere, parando en cada uno de los pueblos de cinque terre.

Levanto tiene muchos restaurantes, bares y hoteles que pueden hacer que tu estadía sea muy cómoda. Además es prácticamente el único pueblo de la zona que cuenta con una playa de arena y está rodeado por bosques de pinos y olivos.

Desde Levanto también se pueden tomar los senderos que recorren el parque nacional de cinque terre, además de ser ideal para el buceo, la natación o para tomar el sol en sus playas. También cuenta con un tipo de arquitectura similar a los pueblos de cinque terre, aunque levemente más moderno.

El paseo marítimo es extenso, empezando en La Pietra, que es el sitio de donde salen los barcos que recorren cinque terre, hasta los antiguos túneles del tren, que ahora son parte del paseo marítimo que une a Levanto con Bonassola.






Aun queda parte de las murallas de la ciudad y de su castillo, cuyo origen es de 1165, aunque la estructura actual es del siglo XVI, que forma parte del centro medieval de Levanto. Está ubicado en la cima de una montaña, lo que facilitaba su defensa.








Cerca del castillo encontramos también la Chiesa di Sant'Andrea, construida alternando el uso de mármol de Carrara y de piedra de serpentina. Su construcción inició en el siglo XIII (hipotéticamente en el año 1222), aunque no fue consagrada sino hasta el año 1463.







En la Piazza del Popolo encontramos la Loggia Comunale di Levanto; un edificio del siglo XIII y reconstruido en el siglo XVI y desde 2007 es considerada por la UNESCO como un "monumento testimonio de cultura y de paz"








Al igual que los otros pueblos de la zona de cinque terre, Levanto está lleno de callejones y escaleras, que nos llevan a descubrir este bello pueblo.





Arrivederci, cinque terre





 


Pisa y su torre inclinada

PISA

Hummm ¡esta vaina está torcida!
Generalmente, cuando alguien te habla de Pisa te dice "Pisa no es más que la torre inclinada". Así que como yo quería ver la torre inclinada de Pisa me fui sin mayores expectativas a conocer la ciudad.

Inicie mi viaje en Milán donde tomé un tren hacia Levanto, porque el fin primordial de mi viaje era visitar la región Le Cinque Terre, por lo que esa sería mi ciudad base y de ahí me movería por la zona.

Después de hacer el check in en el hotel, me devolví a la estación y tomé un tren hacia Pisa para pasar la tarde ahí. El viaje tarda poco más de hora y media y es muy entretenido pues pasa por los pueblitos de Cinque Terre y en gran parte del camino va al lado del mar. También pasamos por Carrara y desde el tren era posible ver las canteras de mármol que han usado grandes escultores a través del tiempo.

Edificio de la oficina de correos
Iglesia de San Antonio Abad
Al salir de la estación central de Pisa nos encontramos con la Piazza Vittorio Emmanuele, una plaza muy alegre rodeada por bellos edificios, como el de la oficina de correos, o la Iglesia de San Antonio Abad. Siempre he creído que la mejor manera de conocer una ciudad es caminando, así que decidí caminar desde ahí hasta la famosa torre, que estaba a poco menos de dos kilómetros ¡Qué bonita sorpresa! El camino estaba lleno de bellos edificios y me pareció una ciudad bastante limpia a pesar de no haber tantos basureros como uno esperaría.

Puente Solgerino e Iglesia Santa Maria della Spina
A mitad del camino llegamos al río Arno, y al lado de uno de sus puentes (Ponte Solferino) encontramos una iglesia pequeñita pero muy bonita: la Chiesa Santa Maria della Spina, eregida en 1230 y luego ampliada en 1325 (no me imagino lo pequeña que podía ser antes de la ampliación). Es de estilo gótico pisano.   



Luego de caminar un poquito más y de pasar al lado del Jardín Botánico, empezamos a ver la parte alta de la torre entre los árboles, hasta que llegamos a la Piazza del Duomo, donde por fin vimos la torre inclinada. Mi primera impresión fue que era más pequeña de lo que me había imaginado, pero bueno, es una cuestión de percepción, porque luego de caminar por la plaza y verla desde distintos ángulos se nota su altura similar a la de un edificio de ocho pisos (mide 56 metros de alto y ya estaba inclinada cuando finalizaron su construcción en 1372). Por supuesto, la plaza del duomo estaba llena de gente posando como si estuvieran empujando o sosteniendo la torre, algo que me pareció divertido pero cansado. 

La mayoría de los visitantes se enfocan en la torre y dejan de lado las maravillosas estructuras que están al lado, como la impresionante Catedral de Pisa, de orígenes medievales y dedicada a Santa María de la Asunción. su construcción inició entre los años 1063 y 1064 y ha sufrido varias modificaciones, incluso en su fachada, con su intervención más radical después del incendio de 1595.

La tercera estructura de este conjunto maravilloso que se encuentra en esta plaza es el Bautisterio de San Juan, cuya construcción inició en 1152 y se completó en 1363. llama la atención su forma circular y su techo abovedado.

Después de dar muchas vueltas al rededor de la Piazza del Duomo, decidimos regresar a la estación, no sin antes admirar el bello Angelo Caduto de Igor Mitoraj que se encuentra en una de las zonas verdes al lado de la torre.





Palazzo Agostini (en ladrillos)

En resumen, que Pisa es más que una torre inclinada. Es una bella ciudad de la Toscana Italiana atravesada por el río Arno, que cuenta con más de 20 iglesias y muchos edificios de importancia histórica, como el Palazzo Agostini (entre otros), que realmente vale la pena visitar durante más que una tarde.




Atardecer en la Piazza del Duomo

Arrivederci, Pisa





viernes, julio 13, 2018

POLONIA

POLONIA

Ubicada en el mar Báltico, Polonia es un país conocido por su arquitectura medieval y su herencia judía. Es recordada por haber sido ocupada durante dos siglos por los unos y los otros, lo que ha ocasionado que los actuales habitantes valoren mucho su independencia sin olvidar los horrores del pasado. En mi primera (que espero no sea la última) visita a Polonia, visité tres ciudades: Varsovia, Cracovia y Wroclaw.

La moneda local es el złoty. Por cada euro se reciben 4,32 złotys. Es un país sumamente barato así que por poco dinero se puede disfrutar de un buen hotel o de una excelente comida. Cuenta con un servicio de trenes excelente y es un país muy seguro para visitar.

Aunque muchas personas no dejan pasar la oportunidad de visitar los campos de concentración nazis cuando visitan Polonia, yo opté por no hacerlo. Ya bastante dolor hay en el mundo como para estarlo visitando sin necesidad, así que aquí vamos:

Varsovia

Palacio de Cultura y Ciencias
Parte moderna de la ciudad
Es la Capital de Polonia y también su ciudad más grande, con una población de casi dos millones de residentes (de un total de tres millones de habitantes). Una vez descrita como el París del Este, Varsovia fue considerada una de las ciudades más bellas en el mundo, hasta que estalló la segunda guerra mundial. La invasión alemana de 1939, la masacre de los judíos y  las deportaciones a campos de concentración y su casi total destrucción (85% de la ciudad quedó en ruinas) que llevaron al levantamiento de Varsovia entre agosto y octubre de 1944, hicieron que Varsovia se ganara el título de ciudad Fénix luego de la completa reconstrucción después del severo daño que sufrió durante la Segunda Guerra Mundial.


Debido a tanta destrucción, es poco lo que queda en pie de la Varsovia pre guerra. Su casco antiguo es muy pequeño, aunque muy bonito. Posiblemente sea visitar otras ciudades que hayan sufrido menos durante la guerra cuando se piense en visitar Polonia, aunque como cualquier otro lugar, vale la pena conocer esta ciudad.




Palacio Real de Varsovia

Iglesia de Santa Ana
Varsovia es, por lo tanto, una ciudad que mezcla arquitectura antigua, post guerra (de un estilo marcadamente soviético) y moderna. En el casco antiguo, o Stare Miasto, se pueden visitar el Palacio Real, la Iglesia de Santa Ana, La antigua plaza del mercado y su estatua de la sirenita de Varsovia (símbolo de Varsovia y desde principios del siglo XX figura en el escudo de la ciudad).
Según cuenta la leyenda, la sirena vino nadando desde la mar y salió de las aguas para descansar en las arenas del río, en el sitio donde se encuentra hoy la Ciudad Vieja. Le gustó tanto el lugar que decidió quedarse allí. Los pescadores de la aldea cercana notaron que mientras pescaban alguien agitaba las olas del río, enredaba las redes y liberaba a los peces de las nasas. Decidieron saldar cuentas al intruso, pero cuando escucharon el canto de la sirena desistieron de sus intenciones y se enamoraron sinceramente de aquel ser mitad mujer mitad pez. Cierto día un rico comerciante que paseaba por las orillas del Vístula vio también a la sirena. Logró capturarla con artimañas y la encerró en un cobertizo de madera. Las quejas de la sirena fueron escuchadas por el hijo de un pescador, que con la ayuda de algunos amigos, al amparo de la noche, la puso en libertad. En señal de gratitud la sirena prometió a los pescadores que siempre y cuando necesitaran ayuda, ella también saldría en su defensa. Y desde entonces la sirena varsoviana, armada con espada y escudo, defiende a la ciudad y a sus habitantes.


Barbacana

Todavía se pueden observar partes de la muralla que rodeaba la ciudad. Su construcción data del año 1548. En La Barbacana  (en el paso de la Ciudad Vieja a la Ciudad Nueva) se puede contemplar una exposición que ilustra la historia de las fortificaciones de la ciudad, con modelos de las torres y los muros, y que además explica por qué el casco histórico de Varsovia es un monumento que forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO.
Vista del casco antiguo, desde el río Vístula

Casa de Madame Curie
Polonia fue cuna de una de las mujeres más famosas de la ciencia: Marie Skłodowska Curie, o Madame Curie. Se puede pasar por la casa donde creció esta ganadora de dos premios Nobel (fue la primera mujer en recibir ese reconocimiento), uno en física en 1903 y luego en química en 1911.





Cracovia


Opera House de Cracovia

La que fuera antiguamente capital de Polonia, sigue siendo una de las ciudades más importantes del país. A pesar de los horrores de la guerra, sigue conservando muchísimas construcciones antiguas en excelente estado. Es considerada una de las ciudades más bellas de Europa. Su casco antiguo fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Barbakan
Cracovia es una ciudad amurallada y parte de esa muralla todavía se puede visitar. Justamente a la entrada de la ciudad, en el Barbakan, cerca de las diez de la mañana se reúne un grupo de guías de turismo, dispuestos a dar un tour gratis por la ciudad (una caminata de unas dos a tres horas). Es fácil identificarlos porque todos llevan una sombrilla amarilla, con una bandera que representa el idioma que hablan. Al final del tour, se les da una propina de acuerdo a lo que uno considere que se merecen. La verdad es que son muy buenos guías que conocen muchísimo de la historia de la ciudad, así que no hay que dejar pasar la oportunidad de dejarse guiar por ellos.

Vista de la muralla
Se inicia la caminata por la calle Florianska, que es muy interesante porque las familias que la habitaron antiguamente, identificaban las fachadas con algo que hiciera alusión a su nombre, profesión, o fe, lo que hace que las fachadas sean muy interesantes y pintorescas. Actualmente es una calle llena de tiendas, restaurantes y hoteles.



Después de caminar unas tres cuadras, se llega a la Plaza del Mercado (Rynek Główny), que es la plaza medieval más amplia de Europa con sus 40.000 metros cuadrados. Al rededor de la plaza se encuentra gran cantidad de terrazas, restaurantes y cafetines donde poder disfrutar de su belleza. Las construcciones que la rodean son muy coloridas y bonitas.
Plaza del mercado

Basílica de Santa María
En una de las esquinas de la plaza se encuentra la Basílica de Santa María, uno de los principales monumentos de la ciudad. Tiene dos torres de diferente altura, ya que la más alta era utilizada para que un vigía pudiera ver la ciudad en 360 grados y así advertir en caso de un ataque, un incendio o cualquier otro peligro que acechara la ciudad; cuando se presentaba alguna de esas situaciones, el vigía tocaría una melodía con su trompeta, de manera que todo el pueblo se pudiera enterar. La melodía del toque de trompeta, llamada en polaco "hejnał", se convirtió en un símbolo musical de Cracovia, ya que en el año 1241 llegaron los tártaros a Cracovia y según la leyenda, cuando el vigía vio a los invasores empezó a tocar la melodía con su trompeta para avisar del peligro, pero en medio de una nota, una flecha tártara le atravesó la garganta y el trompetista murió. Actualmente, en memoria de ese momento, los bomberos de la ciudad se encargan de que cada hora suene esa melodía, la cual es interrumpida en la misma nota en el mismo compás en que dejó de tocarlos el trompetista valiente.


Lonja de Paños
En el centro de la plaza se encuentra la Lonja de Paños (Sukiennice), que fue inaugurada en el siglo XIII y es una especie de centro comercial, que durante los siglos se ha ido transformando hasta convertirse en el edificio actual.

Tiene un largo corredor central y a sus lados se encuentra todo tipo de comercio, especialmente de especias y artesanías.

En la plaza del mercado también se encuentra una pequeñita iglesia: la Iglesia de San Adalberto, construida en el siglo X y donde, según la leyenda, San Adalberto predicaba sus sermones.


 Patio central del Collegium Maius

En 1492, según los registros del Collegium Maius, se registró Nicolás Copérnico como estudiante, donde estudió matemáticas por algún tiempo. En el salón Copernicus se pueden observar un astrolabe y otros instrumentos que pertenecieron a copérnico. Así que el Collegium Maius, es otro sitio a no perderse.



Caminando por la ciudad, llegamos a la Iglesia de San Francisco de AsOtro célebre ciudadano de Cracovia fue Karol Józef Wojtyła, quien fue su obispo auxiliar desde 1958 luego su arzobispo desde 1962, hasta convertirse en el Papa Juan Pablo II en octubre de 1978. Juan Pablo II no perdía la oportunidad de visitar su amada Cracovia cada vez que podía y cuando lo hacía siempre se hospedaba en la misma habitación que usaba cuando vivía ahí. Dicen que cada vez que estaba en Cracovia, grupos de jóvenes iban a darle serenata en su ventana. Actualmente nadie más usa esa habitación y en su ventana han puesto una foto del Santo Padre para que se pueda identificar desde afuera. Se encuentra ubicada frente a la Iglesia de San Francisco de Asís.

Músico callejero a la entrada de la Colina de Wawel


Catedral de Wawel
Siguiendo con la caminata, a unos 400 metros, llegamos a la colina de Wawel, donde se encuentra el  Castillo Real, construido en estilo gótico y modificado hasta su estilo renacentista actual y que fuera la primera residencia de los reyes de Polonia. Dentro del campo del castillo se encuetra la Catedral de Wawel, que es considerada el centro espiritual de Polonia y es un símbolo de la historia de la nación. Es una catedral pequeña pero impresionante y vale la pena visitarla.
Dragón de Wawel


Dentro de la colina hay una cueva donde según la leyenda vivió el dragón de Wawel. Es una gruta con unos túneles de 270 metros de longitud y por ella se llega hasta las orillas del río Vístula, donde actualmente hay una escultura de un dragón, que de vez en cuando escupe fuego.



En Cracovia también se encuentra el barrio judío y la fábrica de Schindler, sí, el de la película, pero yo decidí no visitar esa zona porque las memorias del holocausto siempre me han afectado mucho.


Wrocław

Ubicada al oeste de Polonia, la ciudad de Wrocław es la capital de Silesia y tiene una historia de más de mil años. Ha sido parte de los reinos de Polonia, Bohemia, Hungría, de la Monarquía de los Habsburgo, del reino de Prusia, del Imperio Alemán, la república Weimar y de la Alemania Nazi, lo que hace que su historia sea muy variada. Oficialmente es parte de Polonia desde 1945 como resultado del cambio de fronteras que siguió a la segunda guerra mundial, lo que incluyó casi un cambio total de su población. 

Wrocław fue construida durante la edad media a través de varias islas, por lo que el agua es un elemento presente en su paisaje y hay muchos puentes muy bonitos por toda la ciudad. De echo, la caminata desde la estación de trenes hasta el casco histórico, nos lleva por calles con paisajes muy bonitos con parques y construcciones muy bellas en la rivera del río Oder.





Actualmente, gracias a la Universidad de Wrocław que tiene una población de más de 130.000 estudiantes, Wrocław es una ciudad "juvenil" y muy llena de vida. Es us una de las más antiguas del Europa Central y está ubicada en el mismo campus que la antigua Universidad de Breslavia, de donde salieron nada menos que 9 premios Nobel.




El casco histórico de la ciudad es muy pintoresco y lleno de vida, pero Wrocław tiene algo más, que hace que su visita sea aún más interesante. Por toda la ciudad se encuentran 175 estatuas de duendecillos, lo que hace que además de disfrutar de sus calles y edificios, la gente ande en busca de esas pequeñas esculturas.



En la plaza del mercado se encuentra el Town Hall. Una construcción gótica del siglo XIII y que es uno de los sitios de interés de la ciudad.




Wrocław tiene varias plazas en su centro y una de ellas es la Plaza Solny, o plaza de la sal. Es famosa por varios motivos, y uno de ellos es porque sus puestos de venta de flores se mantienen abiertos las 24 horas del día, lo que hace que la plaza siempre se vea muy bonita; también es famosa porque sus baños públicos ganaron en 2012 el premio a los mejores baños públicos de Polonia y bueno, en esa plaza también se pueden encontrar 11 gnomos o duendecillos :-)

Esta es una ciudad muy turística, aunque no se lo toma tan a pecho! pero como tal, hay muchos restaurantes de todo tipo y bastante actividad comercial en general. Para los amantes de la fotografía, aunque seamos amateurs, es un sitio en el que uno no puede parar de tomar fotos.





Wrocław y sus duendecillos



Hay más de 300 duendecillos por toda la ciudad. En 1981 empezó la alternativa naranja, que era un movimiento de protesta contra el comunismo y se representaba con un gnomo vestido con ropa naranja. Era una protesta silenciosa y la gente empezó a vestirse así ya que no podían decirles nada sobre su forma de vestir. En 2001 el ayuntamiento instaló el primero para recordar el Movimiento social de los 80 y poco a poco fueron poniendo más por toda la ciudad. Es por eso que hay duendecillos de todas las profesiones y cada uno tiene su historia. Uno de los más famosos es el "couch potato" y se encuentra en la Plaza de la Sal.


Wrocław es una de las ciudades que uno visita y queda con ganas de volver, como es mi caso, especialmente porque fui en un viaje de un día, pero realmente vale la pena pasar más tiempo aquí, la cuarta ciudad más importante de Polonia.